Propiocepción, ¿para qué sirve?
¡Invita a los demás!

Si alguna vez has sufrido alguna lesión de tobillos, seguramente sepas en qué consisten los ejercicios de propiocepción. Aun así, una gran cantidad de deportistas desconocen este término. 

Debido a la relevancia que, según los entrenadores personales, tiene este tipo de trabajo y a los grandes beneficios que aporta, explicaremos con todo detalle qué son estos ejercicios y cuáles deberías comenzar a introducir en tus entrenamientos. 

¿Qué es la propiocepción?

Podemos definir la propiocepción como la capacidad que tiene nuestro cuerpo de detectar el movimiento y la posición de las articulaciones. Por ello, nos ayuda a corregir de forma inmediata cualquier postura incorrecta. 

A través de los ejercicios de propiocepción realizamos un entrenamiento neuromuscular que permite al deportista ser más consciente de su postura, equilibrio y coordinación.

En definitiva, sirve de punto de referencia a nuestro cerebro para saber cómo mover una articulación o músculo. 

Beneficios de los ejercicios de propiocepción

Seguro que ya te imaginas los beneficios que podemos obtener con los ejercicios de propiocepción, ¿verdad? Lo cierto es que este trabajo no solo favorece a nivel deportivo, sino también a las actividades del día a día. Veamos sus principales ventajas:

  • Previene una gran cantidad de lesiones. Si nuestro cuerpo aprende a actuar de forma inmediata ante cualquier descoordinación o mala postura, evitaremos sufrir futuras lesiones.
  • Se produce un fortalecimiento de las articulaciones.
  • Aumentaremos la capacidad de reacción.
  • Trabajaremos la fuerza, el equilibrio, la flexibilidad y la coordinación.
  • Nos ayuda a mejorar el rendimiento deportivo. 

4 ejercicios de propiocepción para hacer en casa

Por último, te proponemos 4 ejercicios de propiocepción muy sencillos y efectivos que puedes hacer incluso en casa. Incorpóralos al menos una vez por semana. 

Ponte de pie, eleva una pierna e intenta mantener el equilibrio. La pierna de apoyo debe estar semiflexionada. Intenta aguantar la postura unos 30 segundos, y luego cambia de pierna. ¿Quieres un plus de complejidad? Cierra los ojos mientras realizas el ejercicio. 

De nuevo nos ponemos en la postura anterior, pero esta vez un compañero nos lanzará una pelota la cual debemos intentar atrapar en el aire a la vez que mantenemos el equilibrio. 

Aguanta el peso de tu cuerpo con una sola pierna e intenta bajar el tronco para tocar la punta del pie de apoyo con la mano contraria. Realiza 10 repeticiones con cada pierna. 

Utilizaremos un fitball. Apoya un pie encima del balón y baja el cuerpo flexionando la pierna que apoya en el suelo. Realiza 15 repeticiones con cada pierna.

Anímate a incorporar estos ejercicios dentro de tu rutina de entrenamiento. ¡Notarás los resultados!

Fuente: EFADEPORTE