NO, no es lo que uso para correr, es lo que puedo lograr corriendo.
¡Invita a los demás!

No solo por estar en el mes de marzo, mes de la mujer, queremos compartir esto con ustedes, porque en realidad, debería ser una realidad día a día. 

 

Sí bien es cierto que las mujeres estamos buscando más espacios y campo para poder desarrollarnos, también es cierto que seguimos conviviendo con la idea de que, como me visto, me comporto y el deporte, no está exento. 

 

Hace unos días, una entrenadora de basketball fue fuertemente criticada por utilizar ropa “femenina” para asistir a un partido, argumentando que hay formas de presentarse a ciertos lugares y mucho más que eso, la mujer rompió con el estereotipo que tienen muchas personas sobre cómo debe vestir una mujer entrenadora o cómo “se supone” que debería vestirse. 

 

Y sucede, muchas veces y aunque no se dice, que en el mundo del atletismo también nos sentimos juzgadas por la forma en la que podemos entrenar o decidimos entrenar y no solo es una cuestión de machismo, también entre mujeres hablamos de otras mujeres y la ropa que utilizan para entrenar y NO podemos negarnos porque seguramente, alguna vez, lo llegamos a hacer. 

 

Pero, ¿qué sucede con estas prácticas? 

La realidad, es que no por usar más ropa somos recatadas o tenemos más “clase” que y tampoco por usar menos ropa somos más rápidas, no es la ropa lo que nos hace corredores, son las expectativas de lo que queremos lograr al sumarnos a una de las disciplinas más bonitas de todas. 

 

Cada una de nosotras sabe lo que le cuesta levantarse a entrenar, ponerse objetivos o incluso comprar la ropa que usas para esos 5k de sábado y por ello es que este mensaje es importante, no solo se trata de un mes, de un día, se trata de un trabajo continuo de empatía y sororidad para con esa chica que te encuentras todos los días trotando. 

 

El respaldo que podemos brindarnos entre nosotras y el que pueden brindarnos nuestras parejas, hijos, familia es muy importante y de eso depende la fortaleza y la seguridad con la que nos podamos mover, incluso en estos días en los que estamos en constante riesgo, sin importar la hora. 

 

Así que, la próxima vez que veas a una chica con un short pequeño, detente a pensar que tiene razones para usarlo, comodidad, seguridad, fortaleza y lo mismo si un día te encuentras con esa corredora que va con sudaderas enormes o con ropa muy suelta. Más bien, ofrécele la seguridad de que no vas a juzgarla. 

 

Hagamos que el mensaje sea acorde a nuestras acciones, el amor y el respeto por nuestro sexo, empieza en nosotras. 

 

 Rebe Escobar