La ciencia detrás del clima frío y el rendimiento al correr
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La fisiología detrás de por qué el clima frío puede hacer que disminuya nuestro rendimiento y cómo contrarrestarlo.


Los seres humanos tenemos una capacidad única para aclimatarse al clima cálido al dirigir más flujo sanguíneo a la piel y aumentar nuestra tasa de sudoración. Nuestros cuerpos son decididamente menos adaptables al clima frío, de ahí la necesidad de capas sobre capas de ropa. Esto hace que correr en invierno sea particularmente desafiante y hace que muchos corredores disminuyan la velocidad. La buena noticia es que la ciencia no solo puede explicar exactamente por qué sucede esto, sino que también puede proporcionar algunas herramientas para ayudarlo a prevenir una desaceleración invernal.


Hay dos razones principales por las que las temperaturas más frías pueden tener un impacto negativo en tu rendimiento de carrera: la fuerza muscular y el metabolismo. Las investigaciones han demostrado que un ambiente frío disminuye significativamente la fuerza de los músculos: cuanto más frío se pone, menos energía producen los músculos. Sus contracciones musculares también son menos eficientes en el frío, lo que reducirá aún más la cantidad de fuerza que producen sus músculos.


Además, también se ha demostrado que el clima frío afecta su sistema cardiovascular y el VO2 máx. (La tasa máxima de oxígeno que su cuerpo puede usar durante el ejercicio). Los estudios han encontrado que su VO2 máx. Es significativamente más alto en temperaturas de 20 ° C, pero comienza a disminuir cuando las temperaturas bajan a 10 ° C o menos. También parece que tu frecuencia cardíaca tiende a ser más alta cuando corres en el frío y tu umbral de fatiga se reduce.


Finalmente, el clima frío puede afectar tu rendimiento al correr porque cambia la forma en que tu cuerpo metaboliza el combustible. Cuando corres en el frío, tu cuerpo consume sus reservas de glucógeno a un ritmo mucho mayor. Una de las razones de esto son los escalofríos, que pueden agotar las reservas de glucógeno de cinco a seis veces más rápido de lo normal. La otra razón es un mayor nivel de epinefrina (también conocida como adrenalina) en la sangre, que estimula la degradación del glucógeno. Cualquiera que haya golpeado "la pared" en el maratón sabe lo que es quedarse sin reservas de glucosa y glucógeno, y por estas razones, correr en el frío puede hacer que esto suceda incluso antes.


Afortunadamente, existen algunas formas bastante sencillas de contrarrestar estas adaptaciones fisiológicas y prevenir una ralentización invernal. El primero es hacer un calentamiento adecuado. Un calentamiento dinámico de sentadillas, estocadas, clamshells, etc. antes de golpear el pavimento puede aumentar la temperatura de sus músculos y aumentar el flujo sanguíneo. La segunda forma de evitar una disminución del rendimiento es usar ropa adecuada. Puede que te sientas duro cuando sales a correr con pantalones cortos en invierno, pero no favorece a tu cuerpo ni a tu velocidad: las mallas son el camino a seguir aquí.


Finalmente, si vas a hacer una carrera larga y quieres evitar chocar contra la pared prematuramente (o en absoluto), debes pensar en cómo estás alimentando tus carreras. Esto significa asegurarse de que está comiendo una cantidad adecuada de carbohidratos, especialmente en las 24 horas previas a la carrera. También puede llevar algo de combustible, como geles o masticables. Son mejores que las bebidas deportivas en invierno porque beber demasiado líquido frío mientras corres puede disminuir aún más la temperatura corporal.


FUENTE: Running Canada