Fatiga acumulada en profesionales y no profesionales
¡Invita a los demás!

Lleva una temporada de auténtica locura. Jakob Ingrebrigtsen, a sus 20 años, está viviendo en una nube. Se proclamó campeón olímpico de 1.500 en Tokio y ha demostrado que es ya más fuerte que su gran rival, el keniata Timothy Cheruiyot. El menor de los hermanos Ingebrigtsen ha alcanzado un nivel estratosférico y, según su padre y entrenador Gjert, tiene piernas y margen de sobra para batir el Récord del Mundo que logró el marroquí Hicham El Guerrouj en Roma en 1998 (3:26:00). De momento, ha fijado su marca personal en 3:28:32, que significaron, además, Récord Olímpico en una final para el recuerdo que vivimos en Tokio.

Viene de ganar el 3.000 en Lausana

El caso es que Jakob, que participó en el 3.000 de la Diamond League de Lausana (Suiza), donde se impuso tras el inesperado ataque del etíope Aregawi con 7.33.06, lejos del Récord de Europa que buscaba (7.26.62) y de su marca personal (7.27.05). Ya es habitual ver a Jakob ganar en cualquier disciplina entre los 1.500 y los 5.000 metros, pero hay que tener en cuenta el enorme nivel de cansancio que acumula.

Tal es así, que el noruego se ha bajado del meeting de la Diamond League de Bruselas. Jakob se toma un descanso y, previsiblemente, participaría en la gran final de la Diamond League de Zurich del próximo 8 de septiembre, donde se postula como gran candidato al diamante en ese 1.500 (de nuevo, parece que Cheruiyot será su máximo rival).

¿Qué es la fatiga acumulada y cómo afecta? 

Cuando corres pasan muchas cosas dentro de tu cuerpo; muchas de ellas sin que siquiera te enteres.

Una de las cosas que pasan, es la generación de daños. Correr rompe fibras musculares y otros tejidos. Cuanto más duro entrenas, más daños se producen.

Aunque esto parezca algo malo o peligroso, es lo que se busca con el entrenamiento. El motivo es simple: al dañar tu cuerpo, lo estimulas a iniciar una serie de procesos de recuperación y reparación que te puede hacer un corredor más fuerte, resistente y/o más rápido.

Cada entrenamiento que realizas dentro de tu plan debiera tener un objetivo relativamente determinado y específico; algunos tenderán a focalizar en la resistencia, otros en la velocidad y potencia; y otros tantos en mejorar tu sistema aeróbico y/o ayudarte a recuperarte de un entrenamiento anterior.

Salvo los entrenamientos de recuperación (lentos y de duración corta/moderada), el resto de los entrenamientos generarán un desgaste físico importante, lo que te obligará a realizar algunos entrenamientos con una cuota de cansancio o reducir la frecuencia de entrenamientos.

Siempre que no superes las capacidades de tu cuerpo para recuperarse, esta forma de entrenar no es mala ni dañina para tí. Sin embargo, el problema es cuando los niveles de fatiga acumulada crecen en forma desmedida.

Cuando entras en un régimen de entrenamiento de constante agotamiento, inevitablemente pondrás en riesgo tu salud y tu rendimiento.

Encontrar el equilibrio entre desgastar tu cuerpo y dejar que se recupere es esencial para lograr mejorar y evitar la lesiones. Lamentablemente esto no suele ser tan fácil.

¿Qué se debe hacer?

Ni los corredores profesionales pasan semana tras semana del año elevando la intensidad y el volumen de los entrenamientos. Todos incluyen algunas semanas en el año de descarga para permitir que el cuerpo se recupere.

Algunos utilizan un sistema de 3 semanas duras y 1 de descarga, para luego repetir.  Otros, se toman unas mini vacaciones completas de descanso de 3/4 días.

Lo importante es que no intentes estar en una constante búsqueda de aumentar las cargas de entrenamiento a las que sometes a tu cuerpo.

La descarga consiste en la disminución del volumen del entrenamiento durante las semanas previas a una carrera.

El principal objetivo de la descarga es permitir la asimilación de los efectos del entrenamiento,  la adecuada reparación del daño que tus músculos puedan haber sufrido por los entrenamientos y llegar a la carrera con las reservas de energía a tope.

Básicamente, la descarga te permitirá llegar descansado,  libre de lesiones y en las mejores condiciones físicas posibles.

Aunque la lógica de la descarga es irrefutable, hay demasiados corredores que por desconocimiento o negación (temen perder la forma física) continúan entrenando duro y llegan a la línea de salida lesionados y/o agotados.

Al reducir el volumen de entrenamiento algunas semanas antes de nuestra carrera, le da a nuestros músculos, tendones, ligamentos, etc, la posibilidad de curarse y recuperarse.

Fuente: SPORT